martes, 11 de agosto de 2015

El Cid: ¿Historia o literatura?

Los datos más importantes sobre el Cid los conocemos gracias al Cantar de Mio Cid y a las Crónicas de veinte reyes (recopilación de hechos históricos, y gran ayuda a la hora de recomponer la parte no conservada del cantar). El poema es pura literatura  y las crónicas buscan la mayor historicidad.

Según Menéndez Pidal, el personaje del Cid, así como sus vicisitudes son un fiel retrato de la realidad. Además, cabe destacar la exactitud geográfica que presenta la obra. Es curioso que se cambie el nombre de las hijas del Cid, Cristina y María, por Elvira y Sol.

Aparecen también algunos personajes en el cantar, que aunque es verdad que existieron, nunca mantuvieron relaciones con Rodrigo. También, la mayoría de personajes musulmanes son inventados. El relato de las hazañas del Cid es en gran parte ficticio, su carácter y el papel que desempeña no se corresponde con el de Rodrigo Díaz de Vivar. Aunque no es real, pretende ser verosímil. Puede que se deba a la voluntad de crear un intento de propaganda contra la comunidad musulmana y animar el ardor contra el enemigo.

El Cid representa la figura de una clase social incipiente en la época: la baja nobleza de Castilla. Ésta se enfrentaría a la vieja nobleza leonesa, incluso a la alta nobleza de Castilla. Fue un personaje poderosísimo en la corte. 

Los motivos sobre su destierro también son una incógnita. Su apoyo al rey Sancho II, despojado por Alfonso VI, fueron motivo de sospecha en algunas ocasiones. En la obra se presenta como un personaje fiel a su rey, pero algunos estudiosos afirman que era un hombre práctico, y otros que era un hombre de la frontera que se dedicaba a mediar entre cristianos y musulmanes. Aun así, en algunos textos musulmanes se habla del Cid como un enemigo aborrecible, avaro y violento.

No parece que la presunta jura de Santa Gadea fuera el motivo de destierro verdadero. El primer destierro probablemente se debiera a una algarada que capitaneó cuando el rey negociaba en Toledo. El segundo pudo ser cuando el rey Alfonso VI lo llamó a Andalucía en su ayuda y él no acudió. 

Según las Crónicas de veinte reyes el motivo de su destierro se debe a que el rey lo mandó cobrar las parias al rey moro de Sevilla. Al llegar fue atacado por el conde García Ordóñez, y éste se posiciona en el bando del rey moro, vasallo del rey. Finalmente, venció al conde en la batalla pero al llegar a la corte, sus enemigos lo ponen a malas con el rey que lo destierra.

(*) imagen: http://www.aceros-de-hispania.com/El-Cid-Campeador.htm

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