jueves, 6 de agosto de 2015

Flipped learning

Como ya he mencionado en otras entradas uno de mis propósitos es apoyar la renovación de la educación. Una de las formas innovadoras y revolucionarias para llevar a cabo esta inversión de/en la docencia es el modelo de "clases al revés" o flipped learning que he conocido este curso en la asignatura de Lingüística. Ha sido llevada a cabo por mi profesor, Juan Pablo Mora Gutiérrez, que me ha dado permiso para compartir con vosotros este documento donde podéis conocer cuáles son las bases de una educación renovada:
Invirtiendo (en) la docencia universitaria

Además tenéis acceso al vídeo de su ponencia en la universidad aquí:


Tras ver el vídeo os dejo mi reflexión sobre las "clases al revés":


La base de una docencia eficaz es la adaptación de ésta al receptor y a la actualidad. La enseñanza no va dirigida a unos estudiantes de por vida, sino a profesionales en potencia. El objetivo final de la formación es conseguir personas capaces de, que puedan materializar sus conocimientos. Lo que se consigue con la metodología de las clases al revés cumple con este propósito, da lugar a un alumnado que ha interiorizado los conocimientos que les ha hecho llegar su profesor. Por ello y por las siguientes razones, creo que debería ser mayor el apoyo a esta manera de enseñar que sí que da sus frutos.
Para empezar, una educación renovada debe estar al día con las nuevas tecnologías y realidades del alumnado. Por ejemplo, el uso de las redes sociales que hemos experimentado en clase. Esta forma innovadora de mantenernos conectados a la asignatura constantemente ha demostrado a muchos profesores tradicionales que esos odiosos aparatos pueden servir para más cosas a parte de la distracción y el atontamiento. Un buen profesor sabe aprovechar los recursos que tiene a su alcance, y la tecnología es uno de los más importantes.
Entre esos profesores tradicionales mencionados anteriormente encontraremos los que nos aportarán muchísimas cosas positivas y los que nos harán creer que estamos sumidos en el fracaso por no haber conseguido una buena comunicación con nosotros. Pero como el profesor nos cuenta en su ponencia, debemos centrarnos en el contenido, en grandes obras que pueden cambiarnos la vida. No siempre el método de enseñanza es el correcto para todos los alumnos, y esto no significa el fracaso absoluto del estudiante, debemos encontrar nuestro camino, elegir lo que queremos aprender y cómo queremos aprenderlo, y para ello debemos aprender a ser críticos.
Una de las actividades que más me ha gustado de clase  es que por fin nos den la oportunidad de dar nuestra opinión, de cuestionar lo que aprendemos, de escucharnos, ofrecer nuestro punto de vista y poder aprender de nuestros propios compañeros, no solo grabarnos en la mente lo que dice un profesor como si fuera algo indiscutible. Así, hago una agradicatoria al profesor Juan Pablo, quien no ha querido condicionar nuestra opinión sino que nos ha dado las herramientas para construir ideas nosotros mismos sin su influencia. A veces, estos recursos nos han permitido deshacernos de prejuicios y lo más importante de la asignatura y, en mi opinión, lo más valioso: desaprender. Como podemos apreciar en la ponencia se da mucha importancia a los diferentes puntos de vista, a las distintas perspectivas. Y no solo deben ser los alumnos los que lleguen a entender las cosas desde el lugar de otros, debe ser el profesor la persona principal quien lleve a cabo ese perspectivismo. Un profesor no es un ser sabelotodo como muchos se creen, es una persona humana que como tal sigue aprendiendo continuamente, y escuchar a sus alumnos es una forma más para hacerlo.
Este método de enseñanza no consiste en desprestigiar la forma tradicional o las clases magistrales, pero simplemente demuestra que no son suficientes. Una buena formación es aquella en la que se ha dado prioridad a la práctica y las clases al revés consiguen interactuar lo suficiente con el alumnado como para que éste se involucre en la materia así sea haciendo prácticas, proyectos, investigación, etc. Mi experiencia con esta forma de enseñar ha sido la de conocer más posibilidades de aprender y disfrutar mediante la práctica. Además de poder sentirme una verdadera filóloga y lingüista al acercarme así al trabajo que realizan.

Y como conclusión final debo subrayar mi esperanza de que profesores con verdadera vocación por su trabajo tengan en cuenta esta revolución dentro de la educación, que tan perjudicada ha quedado por diversos asuntos políticos y económicos. Quiero que descubran que el estudiante ha cambiado y su forma de aprender también, y que para ello es necesario una nueva forma de enseñar. Que ya no queremos aprobar un examen y conseguir un papel donde se acredite aquello que hemos cursado, queremos aplicar nuestros conocimientos en el futuro y demostrarnos a nosotros mismos que aquello que aprendimos en clase SÍ sirve para mucho. 

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