miércoles, 5 de agosto de 2015

Sobre la educación

Quería compartir en este prematuro blog uno de los ensayos que he realizado este curso en mi primer año de Filología Hispánica. Para mí es uno de los mejores y los más atrevidos, ya que critico sin piedad el triste sistema educativo que sufrimos los estudiantes.

Este año he podido disfrutar de un nuevo método de enseñanza, el flipped learning, o "clases al revés". La nueva forma de impartir clases de mi profesor de Lingüística me ha abierto la mente, he podido ver nuevos horizontes dentro del mundo de la docencia, y, sobretodo, he desaprendido mucho. Espero poderos contar más detalles sobre ello en próximas entradas y que apoyéis esta inversión en/de la educación.

 Sobre la Educación

En el colegio me enseñaron la asignatura de Lengua de forma tradicional. La profesora se sentaba y comenzaba a explicar durante una hora la literatura mientras escuchábamos sin interés. Si nos explicaba cuestiones de sintaxis y morfología nos proporcionaba unas horribles fotocopias y nos hacía salir a la pizarra para analizar las mismas frases que se repetían año tras año. En los exámenes teníamos que vomitar sin sentido lo que habíamos leído –que no entendido- de las fotocopias que “pintarraqueábamos” a nuestro gusto con subrayadores de un color algo epiléptico sin saber el porqué de ello.
La asignatura te debía de gustar mucho para que recordases algo, un nombre o una fecha, después del examen.  Sin embargo admiro a mis profesoras, por todo lo que sabían y como eran capaces de pasar la hora entera contándonos la vida de los autores, los movimientos literarios, las tendencias, etc. Pero nunca llegué a interiorizar esos conocimientos. En la asignatura la parte menos importante era la práctica.
En la asignatura de inglés ocurría más de lo mismo, nunca llegábamos a aprender inglés. Nos aprendíamos unos ejercicios cutres y repetitivos de memoria. De modo que hablar inglés no sé, pero si alguna vez en mi vida me vuelven a poner esos ejercicios por delante los haría con los ojos cerrados. Lo peor de todo, es que al llegar a la universidad y decidirme por aprender otro idioma nuevo me encuentro con el mismo tipo de ejercicios en italiano…tampoco voy a aprender italiano por lo visto. A lo que menos tiempo le dedicamos es a hablar, que supuestamente es lo que queremos conseguir. Así, va pasando el tiempo y los alumnos de la clase completamos ejercicios de un libro y de otro, gastando en fotocopias, dinero y tiempo sin poder decir una frase completa sin preguntar “Come si dice…?” y sin perder la vergüenza a equivocarnos cuando hablamos. Como resultado, lo que conseguimos es que el intento de hablar el idioma nos resulte como ir a la universidad en babuchas, lo haces sabiendo que vas a hacer el ridículo siempre.
A veces no es culpa del profesor, pues se lo impone un proyecto docente o el tiempo que tenemos para la asignatura (que va condicionado por el dinero…como siempre). Incluso en la mayoría de las ocasiones se valora más si el profesor ha seguido el proyecto docente a la perfección que si sus alumnos han aprendido algo.
Mi esperanza es que el sistema educativo cambie con sus fracasados métodos de enseñanza y poder vivir una asignatura con unas clases que despierten en mí el interés, en lugar de quitármelo. Serían clases organizadas y no caóticas, donde estuvieran claros los contenidos que tenemos que aprender. Después de saber cuáles son estos contenidos, desarrollarlos a partir del nacimiento de la duda en el alumno, explicar a partir de las preguntas según los intereses del alumno, y no contar lo que ya se sabe. Además, siempre aportar material complementario claro, no un surtido de bibliografías donde el alumno tarde más tiempo en encontrar lo que busca que en aprenderlo.
Y lo más importante de todo: la PRÁCTICA. Se supone que todo lo que ha explicado el profesor y hemos escuchado y aprendido sirve para algo. El profesor es el que debe demostrar que lo que te ha enseñado te puede servir para algo más que para ganar al trivial.
Si yo fuera profesora de algún idioma los alumnos hablarían, equivocándose hasta la saciedad, que es como se aprende. Tomarían notas breves de conceptos muy importantes que no deben olvidar, siempre que esos conceptos les sean útiles en la práctica. Y ante todo, despertaría en ellos el interés de conocer aún más sobre el idioma, de preguntar, de buscar información y que los frutos del esfuerzo que hayan dedicado a la asignatura les hagan sentirse satisfechos.
Lo mismo haría si fuera profesora de lengua, enfocar la asignatura a la práctica y al empleo de los conocimientos aprendidos, y de este modo poder interiorizarlos.
Así, intentaría que tras el examen el alumno recordase algo más que su nombre y apellidos. Que a lo largo de su vida sigan en él esos conocimientos y que sepa cuándo tiene que utilizarlos.


Aun así, he tenido como profesores a grandes profesionales de los que podría haber aprendido mucho más si hubieran seguido otro método de enseñanza. Esto no quiere decir que sean malos como profesores, sino que sus alumnos podrían aprovechar mucho más la sabiduría de éstos si se la hicieran llegar de otra manera.

Espero que reflexionéis mucho sobre la educación, y aguantad, porque eso es lo que se nos da bien a los españoles, el aguante.

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EL AGUANTE - Calle 13



3 comentarios:

  1. Hola Rocío. Ya sabes mi postura en este tema, pero igual quiero dejártela plasmada aquí y comentar en tu blog.

    La educación siempre ha sido el talón de Aquiles de España, por muchos años que pasen jamás estaremos al nivel de Finlandia, que siempre lo alaban como el mejor a nivel europeo. Y lo es. El problema aquí es que todo está obsoleto y los ministros al uso no saben atajar el problema. Muchas leyes, que si LOMCE, LOE, LOCE.... es de locos. Cada 4 años, sistema nuevo y vuelta a empezar. Los alumnos tienen que aguantarse con lo que le tocan, y los profesores amoldarse a los métodos que les impongan. Unos y otros reman como pueden para evitar que el barco se hunda.

    Me ha gustado leer que has desaprendido. Como dijera Eduard Punset “Desaprender lo sabido es ahora mucho más importante que aprender cosas”.

    Ánimo, que vendrán tiempo mejores, no estaremos así eternamente.

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    1. Mil perdonen por mi introversión en la conversación, pero no he podido no contestar a ello. Ni tampoco a la entrada en cuestión. Por supuesto que vendrán tiempos mejores porque, una vez que se toca fondo lo siguiente es salir a flote. Pero, cuándo.


      He descubierto este blog gracias al comentario que me has dejado en el mío. Debo de decir que, aunque comparto vuestra afición de la escritura creativa no estudio vuestra misma carrera, aunque sí es cierto que he estudiado los distintos tipos de sistemas educativos y estoy muy de acuerdo con ambas reflexiones (tanto la entrada como el comentario de la misma); ya que no estoy estudiando Filología sino Publicidad y RRPP, aunque debo decir que en su tiempo me lo llegué a plantear (el estudiar vuestra carrera).

      Un saludo =)

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    2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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